Catedral Metropolitana, sorprendente construcción religiosa en el corazón de Rio de Janeiro

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Oficialmente llamada Catedral de São Sebastião do Rio de Janeiro, la Catedral de Río de Janeiro, también conocida como Catedral Metropolitana, es una monumental construcción que sorprende y mucho. Por fuera, su peculiar forma piramidal cónica la hace única y, por dentro sus impresionantes vitrales  producen un efecto de luz realmente fascinante. Es sin duda el monumento más destacado del centro de Río de Janeiro.

Obra del arquitecto Edgar de Oliveira da Fonseca, los números de la gigantesca iglesia, impresionan: 75 metros de altura externa, 106 metros de diámetro externo y 96 metros de diámetro interno, cuatro magníficos vitrales de 64,50 x 17,80 x 9,60 metros cada uno, y una capacidad para 20.000 personas de pie ó 5.000 sentadas.

Para conseguir un efecto aún más sobrecogedor, la parte superior del gigantesco cono está rematado por una enorme cruz transparente desde cuyos lados parecen brotar los vitrales de brillantes colores que están orientados a los cuatro puntos cardinales, por lo que el efecto de la luz natural a cualquier hora del día, es casi mágico.

Pero no sólo sus vidrieras le dan majestuosidad a la Catedral de Río, sino también la gran cantidad de obras de arte que posee.

Su puerta principal recibe el nombre de Porta da Fé, y está decorada con 48 bajo relieves de bronce, las esculturas del interior así como varias pinturas son obra de Humberto Cozzo y los grandes candelabros de la Capilla del Santísimo Sacramento pertenecen a Nicola Zanotto.

En la parte superior de la Sacristía, una gran plataforma puede albergar un coro, una orquesta y un órgano. La escultura de bronce del Papa Juan Pablo II, en el jardín frente a la puerta principal, fue obra de Mario Agostinelli.

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Oficialmente llamada Catedral de São Sebastião do Rio de Janeiro, la Catedral de Río de Janeiro, también conocida como Catedral Metropolitana, es una monumental construcción que sorprende y mucho. Por fuera, su peculiar forma piramidal cónica la hace única y, por dentro sus impresionantes vitrales producen un efecto de luz realmente fascinante. Es sin duda el monumento más destacado del centro de Río de Janeiro. Obra del arquitecto Edgar de Oliveira da Fonseca, los números de la gigantesca iglesia, impresionan: 75 metros de altura externa, 106 metros de diámetro externo y 96 metros de diámetro interno, cuatro magníficos vitrales de 64,50 x 17,80 x 9,60 metros cada uno, y una capacidad para 20.000 personas de pie ó 5.000 sentadas. Para conseguir un efecto aún más sobrecogedor, la parte superior del gigantesco cono está rematado por una enorme cruz transparente desde cuyos lados parecen brotar los vitrales de brillantes colores que están orientados a los cuatro puntos cardinales, por lo que el efecto de la luz natural a cualquier hora del día, es casi mágico. Pero no sólo sus vidrieras le dan majestuosidad a la Catedral de Río, sino también la gran cantidad de obras de arte que posee. Su puerta principal recibe el nombre de Porta da Fé, y está decorada con 48 bajo relieves de bronce, las esculturas del interior así como varias pinturas son obra de Humberto Cozzo y los grandes candelabros de la Capilla del Santísimo Sacramento pertenecen a Nicola Zanotto. En la parte superior de la Sacristía, una gran plataforma puede albergar un coro, una orquesta y un órgano. La escultura de bronce del Papa Juan Pablo II, en el jardín frente a la puerta principal, fue obra de Mario Agostinelli. #bavarodigital #explorandoconbavarodigital @gastroturismord

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